Friday, March 28, 2008

ÑANDU MUERTO: EL PUEBLO DIVIDIDO POR UN MILAGRO



La opinión de los vecinos de la pequeña localidad pampeana se encuentran divididos como consecuencia del milagro recibido por una habitante de dicho poblado, sufriente de una enfermedad terminal. La increíble historia de la “Monja Santa” Dolores Dell’Orto y las causas de la polémica.

La concreción de un milagro en un pequeño pueblo de fuerte vocación religiosa suele ser no solo motivo de orgullo para todos sus habitantes, sino también una importante fuente de vida, ya que se convierte en lugar de veneración y visita de peregrinos. Sin embargo, en Ñandú Muerto, provincia de La Pampa, el hecho solo causa división y reproches entre los vecinos, poniendo en el tapete la contradictoria figura de la mítica Dolores Dell’Orto, venerada popularmente como “La Monja Santa” .

LA DEVOCION POPULAR POR “LA MONJA SANTA”

Para seguir un orden cronológico, MUERTA remontará al lector a los desolados paisajes pampeanos de finales del siglo XIX: importantes extensiones arrebatadas al indio tras la Conquista del Desierto. Esos territorios se encontraban vírgenes de trabajo, por lo que las familias oligarcas beneficiadas por el discrecional reparto de la tierra, contratan gran cantidad de gauchos e inmigrantes como peonada.

No solo vírgenes de trabajo se encontraban aquellos interminables llanos, sino que se encontraban vírgenes de fe, por lo que en 1889, se construyen la Iglesia y el Convento de Ñandú Muerto, un pequeño caserío donde funcionaban la proveeduría y la pulpería de la estancia de la zona. A dicho convento arriba como novicia la joven Dolores Dell’Orto.

Como todo conocedor de la historia argentina sabe, la Argentina fue un país de inmigración masiva, por lo que existía una gran fuerza laboral de hombres solteros o casados que, en soledad intentaban establecerse primero para posteriormente traer a sus familias. Esta situación generó una explosiva demanda de sexo, y el negocio de la prostitución se convirtió casi en una necesidad. Ñandú Muerto no fue la excepción y el desolado paisaje pampeano y el esforzado trabajo de la peonada exacerbaban la situación. De más está decir que el pequeño poblado era prácticamente un lupanar.

En este contexto, la joven novicia tomó una particular decisión: escapándose del convento en las noches y aprovechando su pulposa y curvilínea figura que ocultaba bajo los hábitos, se dedicaba a prostituirse para poder evangelizar “in situ” y alejar de las tentaciones de la carne a los desesperados peones.

Su trágico final fue el comienzo de la devoción popular: en una de sus tantas misiones evangelizadoras fue brutalmente sodomizada por un sacerdote pederasta que se encontraba de paso por el pueblo y que, ante la ausencia de jovencitos, no le quedó otra opción que acudir a una meretriz. Mientras Dolores agonizaba, el pederasta sintió que se liberaba de todos sus bajos instintos y si bien, siguió pecando mediante la carne, lo hizo exclusivamente en relaciones heterosexuales.

Esta noticia corrió como reguero de pólvora en la comarca: la “Monja Santa” había consumado su primer milagro y su tumba comenzó a ser frecuentada por padres preocupados por la orientación sexual de sus hijos, quienes rezaban por la bendición de la Monja para que se vuelvan “como Dios manda”. Es así, que Dolores Dell’Orto es también conocida como “la Difunta Correa de los Soplanucas”.

MILAGRO, MUERTE Y POLEMICA

En una sociedad tradicionalista y conservadora, al punto de que su Festival Folklórico expulsó a Horacio Guarany por “marxista renovador del folklore”, no es sencillo mostrarse distinto.

Esto sucedió con Débora Meltrozo, ñandumuertense de nacimiento y rockanrolera desde su temprana juventud. Como toda rockera pueblerina, no se conformó nunca con el simple hecho de escuchar música a todo volumen, sino que se autoimpuso un modo de vida salvaje e inconformista: vestimenta estrafalaria, tinturas de pelo escandalosas para el ámbito rural, alto consumo de alcoholes no tradicionales (es decir, nada de borracheras de vino como el resto del pueblo) y fumatas de hierbas prohibidas, como los cigarrillos de cardo y cola de zorro.

Su total desprecio por las costumbres rurales, con excepción de la zoofilia, la convirtió en la paria del pueblo y en la vergüenza social de sus padres chacareros, que vivieron como un alivio cuando se independizó y se instaló como “okupa” en un rancho semiabandonado en la zona del balneario municipal.

Pese a su modo de vida, Débora nunca dejó de venerar a la “Monja Santa”, cumpliendo regulares visitas a su popular santuario a dejar ofrendas. Como todas las Navidades, compraba un entero del Gordo Navideño, dejando un décimo en carácter de ofrenda, con la promesa de destinarlo a la caridad en nombre de la Monja.

Finalmente en Diciembre último, la vida salvaje y licenciosa pasó factura en el físico de Débora, quien se encontró con un diagnóstico de una enfermedad terminal. Esta vez, el décimo también quedó en poder de Débora y a la Hermana Dolores el pedido de un milagro para sanar su dolencia.

Finalmente, Débora obtuvo el premio de la Lotería, con lo cual se convirtió en varias veces millonaria y con la posibilidad de realizar un tratamiento en el exterior que recuperara su salud. Débora viajó efectivamente a Europa y los EE.UU., pero dilapidando el dinero en todo tipo de sustancias prohibidas, juergas y recitales, falleciendo a la salida del concierto de los U.K. Tube, banda tributo a los U.K. Subs liderada por un pakistaní integrista (foto) que se hizo detonar en pleno show.

Aquí es donde comienza la polémica que divide fuertemente a los habitantes de Ñandú Muerto. Mientras unos consideran que el milagro de la “Monja Santa” se produjo con la obtención de la lotería, otro sector comienza a dudar de la eficacia de la Monja, aduciendo que si hubiese querido obrar un milagro, la hubiese curado directamente. Por último, los sectores más reaccionarios del pueblo afirman que “esta hija de puta está bien muerta” y que “la Monjita no iba a gastar pólvora en chimangos”. Como en todos los casos donde se interponen la Muerte, el Misterio y la Fe, MUERTA solo puede afirmar que la respuesta está únicamente en manos de Dios.